NARRA VALERIA
No vuelve a sentirse normal.
Esa es la primera verdad que acepto cuando regreso a mi casa después de varios días en ese lugar. No hay alivio, no hay descanso real, no hay esa sensación de volver a algo conocido que debería tranquilizarme. Al contrario, todo parece ligeramente fuera de lugar, como si la normalidad que conocía ya no encajara conmigo o, peor aún, como si yo hubiera dejado de encajar en ella.
Cierro la puerta detrás de mí con más fuerza de la necesaria y me quedo ap