Cuando él finalmente se separa, la mira con una satisfacción oscura, viendo cómo los labios de ella están hinchados y su mirada está perdida en la bruma de la adrenalina y la traición.
–Eso es lo que eres para mí, Valeria: un riesgo que estoy dispuesto a correr y una posesión que nadie me va a quitar –susurra él, acariciando su mejilla con el pulgar mientras ella intenta recuperar la compostura.
Pero antes de que alguno pueda decir algo más, el sonido de una explosión lejana sacude los cimie