Me levanté lentamente de la silla, tomando el mando de la presentación con más firmeza de lo que me sentía, aunque por dentro un torbellino de nervios me amenazaba con desbordarme. Estaba decidida a ganar, pero cada paso me hacía sentir más y más vulnerable, como si cada centímetro que avanzaba me acercara a un precipicio.
Lucas caminó a mi lado, con ese paso relajado y confiado que siempre me ponía de los nervios. Sabía que no se sentía tan tenso como yo. Para él, esto no era más que otra acti