Mis ojos se abrieron de par en par, el corazón me martillaba en el pecho, y mi cerebro gritaba que esto era una locura. Pero él no apartaba la mirada, y esa maldita sonrisa desafiante seguía ahí, como si supiera que, a pesar de todo, yo no iba a detenerlo.
El mundo entero pareció detenerse en el momento en que sus palabras se filtraron a través del ruido blanco en mi cabeza.
"Déjame besarte"
Era lo último que esperaba escuchar de él, lo último que tenía sentido en medio de todo esto. Pero ahí e