Capítulo 85: Déjame...
No sé cómo lo conseguí, pero de alguna manera logré apartarlo de allí. El ambiente era asfixiante, y no podía dejar que esa discusión, que ya comenzaba a atraer miradas indiscretas, escalara aún más. Notaba a la gente observándonos con una curiosidad incómoda, y
sentí cómo mi paciencia flaqueaba ante la presión de ser el centro de tanta atención inesperada.
Lucas, por supuesto, no facilitó las cosas. Con esa actitud despreocupada y altanera que parecía ser su marca personal, sugirió un "atajo"