Mundo ficciónIniciar sesiónNunca imaginé que dejar mi pequeño pueblo para estudiar una carrera universitaria cambiaría mi vida tan drásticamente. Creí que me estaba embarcando en una aventura de aprendizaje y crecimiento personal, pero pronto me encontré atrapada en un campus donde la ley del más fuerte parecía ser la única regla vigente. La situación no me hacía ni un poco de gracia, especialmente cuando un imbécil problemático de apariencia atractiva intentaba detenerme cada vez que me metía en sus asuntos. Tenía mis razones para involucrarme. Había sido testigo de múltiples actos extraños y perturbadores, y nadie parecía dispuesto a darme una explicación. Mi curiosidad, mi necesidad de entender, me impulsaban a seguir adelante. No soy muy buena para quedarme quieta cuando algo no tiene sentido. Sin embargo, cometí un error, un grave error, cuando en una noche de intensa lluvia y con la luna llena vi algo que jamás olvidaría.
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«لا.»
كانت كلمة بسيطة إلى حدٍّ يثير السخرية، لكنها بالنسبة إلى إليوت كانت عصيّة على الفهم تمامًا، حتى إنه بقي في مكانه، راكعًا على ركبة واحدة، وقد انعقد لسانه من شدة الذهول.
«ماذا...؟»
كان يعلم أن تكرار السؤال يبدو غبيًّا، لكنه اكتشف في تلك اللحظة أن بداخله جانبًا يعشق تعذيب نفسه ولا يستطيع مقاومته.
قالت إيما بصوت خافت لكنه حاسم:
«لا يا إليوت... آسفة، لا أستطيع الزواج منك.»
انعقد حاجباه بينما نهض ببطء، ثم أغلق بعنف علبة المخمل الزرقاء الداكنة التي كان خاتم الخطوبة يلمع داخلها.
حدّق إليها وكأنه ينظر إلى امرأة غريبة، لا إلى المرأة التي شاركته سنواتٍ من عمره.
«ما الذي تقولينه بحق السماء يا إيما؟! ماذا تعنين بـ"لا"؟!» صاح بغضب، نادمًا على تلك الليلة التي خطط لها بكل تفاصيلها في مطعمها المفضل، وأمام أنظار الجميع. «منذ عام كامل وأنتِ تتنهدين كلما حضرنا حفل زفاف، ولا تتوقفين عن تلميحاتك... والآن، بعدما جهزت كل شيء... الشموع، والشمبانيا... والخاتم اللعين... تقولين لي: لا؟!»
نهضت هي الأخرى، وقد قبضت يديها بقوة.
«وهذا هو السبب تحديدًا يا إليوت. أنت تفعل كل هذا لأن الجميع يفعلونه... وليس لأنك تريده حقًّا.»
اتسعت عيناه بدهشة.
«إيما، هل فقدتِ عقلك؟ أتظنين حقًّا أنني سأتزوجك فقط لأن الوقت حان؟» قال بحدة، بينما بدأت الهمسات تنتشر في أنحاء المطعم. «نحن معًا منذ خمس سنوات، بحق السماء! أنا أحبك. كنت أظن أن هذا واضح. وأريد الزواج منك.»
هزّت رأسها، وأطلقت زفرة طويلة بدت وكأنها خرجت بعد تفكيرٍ استمر طويلًا.
«أنت لست مستعدًّا لهذا يا إليوت.»
«عفوًا؟» زمجر وهو يقترب منها.
كان يشعر بإحباط يكاد يخنقه، وغضب يحرق صدره. لقد أمضى أسابيع وهو يبحث عن أجمل طريقة، وأكثرها رقة ورومانسية، ليطلب من المرأة التي يحبها أن تصبح زوجته... وفي النهاية كانت تواجهه بهذا الكلام الذي لا يصدق.
قالت بثبات:
«أنت لست مستعدًّا للزواج يا إليوت. لست مستعدًّا لتكوين أسرة، أو لإنجاب الأطفال... ولا لتحمل مسؤولية ارتباط حقيقي. هذا ليس ما يناسبك.»
تراجع خطوة إلى الوراء، وقد بدأ وجهه يحمر من شدة الانفعال.
«ما الذي تهذين به يا إيما؟! ماذا كنت أفعل معك طوال السنوات الخمس الماضية إن لم يكن التزامًا؟!» صرخ، بينما أخذ النادلون يتحركون في أرجاء القاعة بقلق واضح. «إذن ما الذي كان بيننا طوال هذا الوقت؟»
وأشار بيده إلى الطاولة التي بدأت زجاجة الشمبانيا فوقها تفقد برودتها شيئًا فشيئًا.
شعر أن الغضب يكاد يفجره من الداخل.
لقد أحب إيما بكل ما يملك من قلب. لم تكن علاقتهما سهلة يومًا، ولم تكن طريقهما مفروشة بالورود، ومع ذلك لم يفكر ولو مرة واحدة في الاستسلام... لكن ما يحدث الآن...
قالت بحزم لا يقبل الجدل:
«أنا آسفة... حقًّا لا أستطيع.»
ثم أضافت مرة أخرى:
«أنت لست مستعدًّا.»
ارتسمت على وجهه ابتسامة باردة وهو يهز رأسه قليلًا.
«ليس من حقك أن تحكمي على ذلك.»
قالها بصوت خفيض وهو يغلق عينيه، محاولًا أن يستوعب الضربة.
وكأنه سمع قلبه وهو يتحطم إلى شظايا عند قدميه.
هو وحده يعلم كم بذل من جهد ليقنع تلك المرأة بأن حبه لها حقيقي، لكن بعد خمس سنوات كاملة، كانت ترفضه أمام الجميع.
رفع رأسه إليها وقال بصوت منخفض يكاد يخلو من أي مشاعر، وهو يعيد علبة الخاتم إلى جيب سترته:
«أتعلمين يا إيما؟ إذا كنتِ لا تريدين الزواج، فأنا أتفهم ذلك. لكن ما يحطم أعصابي هو أنكِ تلقين اللوم عليّ. أنا مستعد الآن، وكان هذا قراري أنا، لكنه قرار لن أكرره أبدًا... لذا... اذهبي إلى الجحيم.»
ثم استدار وغادر المطعم كالإعصار.
فآخر ما كان سيسمح به، هو أن ترى المرأة التي أحبها أكثر من أي شيء في هذا العالم، أنها حطمته بكلمة واحدة.
Mis ojos se abrieron de par en par, el corazón me martillaba en el pecho, y mi cerebro gritaba que esto era una locura. Pero él no apartaba la mirada, y esa maldita sonrisa desafiante seguía ahí, como si supiera que, a pesar de todo, yo no iba a detenerlo.El mundo entero pareció detenerse en el momento en que sus palabras se filtraron a través del ruido blanco en mi cabeza."Déjame besarte"Era lo último que esperaba escuchar de él, lo último que tenía sentido en medio de todo esto. Pero ahí estaba, mirándome como si no hubiera ninguna duda en su mente de lo que quería hacer. Y eso, por supuesto, solo me enfureció más.—¿Qué demonios te pasa? —espeté, tratando de empujarlo de nuevo, pero sus manos se mantuvieron firmes en mis caderas, inmovilizándome.Su cercanía era asfixiante, y el agua alrededor de nosotros era una prisión líquida que no me dejaba escapar.—Nada —respondió tan despreocupado que aumentó mi irritación—. Solo que ya no quiero seguir fingiendo.—¿Fingiendo qué, exacta
No sé cómo lo conseguí, pero de alguna manera logré apartarlo de allí. El ambiente era asfixiante, y no podía dejar que esa discusión, que ya comenzaba a atraer miradas indiscretas, escalara aún más. Notaba a la gente observándonos con una curiosidad incómoda, ysentí cómo mi paciencia flaqueaba ante la presión de ser el centro de tanta atención inesperada.Lucas, por supuesto, no facilitó las cosas. Con esa actitud despreocupada y altanera que parecía ser su marca personal, sugirió un "atajo" para alejarnos del bullicio. Como si tuviera algún tipo de autoridad en la situación, me dirigió hacia un sendero bastante iluminado y solitario que bordeaba el lago, un camino que parecía llevarnos al otro extremo del mundo.—¿De verdad crees que este es el mejor lugar para hablar? —pregunté, mientras trataba de no tropezar con las raíces de los árboles que sobresalían del suelo.Lucas iba unos pasos delante de mí, con sus manos metidas en los bolsillos y con esa postura relajada que parecía ig
Me quedé en silencio por un momento, observando a Lucas, y sin saber exactamente por qué, algo extraño se apoderó de mí. Él estaba allí, con esa actitud tan arrogante, pero había algo más que su actitud altiva. Su mirada parecía no dejar de perseguir cada uno de mis movimientos, como si estuviera esperando algo de mí, algo que no sabía si podía o quería dar.—No es de tu incumbencia —respondí, con la voz más fría que pude reunir, tratando de ocultar la sensación que había comenzado a burbujear dentro de mí.Sus ojos brillaban con una intensidad que hacía que mi pulso se acelerara sin razón aparente. Estaba claro que algo en la forma en que lo miraba, como si estuviera desentrañando cada rincón de mi ser, me afectaba más de lo que quería admitir.¿Qué era lo que realmente quería? ¿Estaba celoso? ¿O simplemente disfrutaba provocando la tensión entre nosotros?—Está bien, me gustaría que fuéramos a un restaurante italiano —dijo Manuel de repente, como si aquello de verdad fuera a ocurrir
—No hace falta que la humilles —escuché a mi lado una voz tranquila, aunque teñida de reproche.Me giré de inmediato, encontrándome con Manuel recostado despreocupadamente contra una mesa cercana, una bebida en la mano y esa expresión neutral que parecía usar como escudo.—¿Disculpa? —arqueé una ceja, utilizando mi tono afilado como una daga.Él tomó un sorbo de su vaso, dejando que el momento se prolongara antes de contestar.—Suficiente tiene con ser la… ¿cómo fue que lo dijiste? Ah, sí, la sirvienta de ese grupo —replicó con una calma exasperante, como si simplemente estuviera comentando acerca del clima.No pude evitar resoplar, la burla y la molestia estaban escapando de mis labios.—Creí que no sabías decir más de unas cuantas palabras —espeté, cruzándome de brazos mientras lo miraba con ira.Él esbozó una media sonrisa, esa que parecía estar a punto de soltar una risa o un pensamiento que nunca decía en voz alta.—Tal vez no hablo mucho —replicó, inclinando ligeramente la cabez
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