Artemis sintió su garganta cerrarse con emoción. Había pasado tanto tiempo siendo fuerte, siendo la líder inquebrantable, la Alfa fuerte que nunca mostraba debilidad, pero aquí, con este lobo que la conocía de una manera diferente, podía permitirse ser vulnerable, llorar siendo solo Artemis.
—Tengo miedo —admitió en voz baja viendo hacia los ojos de Zubek—. Tengo miedo de que esto sea demasiado bueno para durar. Que Daemon encontrará una forma de arruinarlo. Que la maldición no se romperá compl