Lyra liberó una risa. Rifen la miró de reojo con esa media sonrisa suya que todavía sorprendía a Lyra cada vez que aparecía.
—El futuro de ambas manadas crece dentro de ti. —dijo Rifen—. No es metáfora. Ningún campo de batalla vale lo que llevas ahí. —Sus ojos fueron al abdomen de Artemis y había en ellos algo que Artemis no supo descifrar al principio. Luego Rifen añadió, viendo a Ragnar.
—Mi pequeño sobrino necesita una madre entera cuando llegue al mundo. —El silencio que siguió fue diferent