Lyra encontró a Artemis en el balcón sur.
No era el balcón más alto ni el más estratégico. Era el pequeño, el que daba al jardín interior donde los primeros brotes de Lunaris habían aparecido semanas atrás. Ahora ese jardín estaba lleno de vida, flores que ninguna de las dos había visto antes abrieron sus pétalos con una urgencia, como si la tierra misma supiera lo que se aproximaba y quisiera mostrar todo su color antes de que llegara.
Artemis estaba apoyada en la barandilla con los brazos cruz