El silencio que siguió a las palabras de Zubek fue absoluto. Artemis lo miraba fijamente, sin atreverse a respirar, sin atreverse a moverse, como si el más mínimo sonido pudiera romper este momento que ella miraba imposible.
Algo empezó a cambiar como un cosquilleo en el aire, fue más como estática antes de una tormenta. Artemis sintió que los vellos de su nuca se erizaban, sintió a Scarlet revolverse inquieta bajo su piel, reconociendo algo despertándose.
—¿Qué está pasando? —susurró Lyra, sus