No era momento de retroceder. Lionel había cruzado la línea, desafiando a su hermano Sanathiel, y las consecuencias serían graves, marcando su hermosa y fría piel, con cicatrices como castigo. A pesar de eso, su mente no podía dejar de revivir la imagen de Aisha, rota y humillada, después de haber sido sometida a los crueles caprichos de su propio hermano.
—¡Aisha! —gritó mientras corría hacia la jaula.
Para su sorpresa, Sanathiel apareció en la entrada, cruzado de brazos, observando la escena c