Epílogo: El Nuevo Amanecer
Un recuerdo, un grito en la luna roja, un medallón que se abre solo, o la sensación de que alguien más la observa.
El cielo comenzaba a despejarse tras el enfrentamiento final.
En el corazón de la ciudad en ruinas, Aisha sostenía el cuerpo inerte de Sanathiel, mientras la primera luz del amanecer bañaba su rostro.
—Te prometo que tu sacrificio no será en vano, lobo blanco —susurró.
Sus palabras se fundieron con las lágrimas que caían, silenciosas.
Sanathiel, comple