Capítulo 25: Deseo que seas libre… pero mía.
La habitación estaba en silencio.
Aisha abrió los ojos lentamente. El techo era blanco, las paredes lisas. Una lámpara tenue colgaba del techo, parpadeando como si compartiera su desconcierto. El aire olía a alcohol, polvo… y lavanda.
Trató de incorporarse, pero el movimiento la hizo gemir. Dolía todo. Su cuerpo parecía no ser suyo.
—Tranquila… —dijo una voz suave a su lado.
Lionel estaba sentado en una silla, las ojeras marcadas bajo sus ojos grises. Llevaba la misma chaqueta desde hace días. C