La noche estaba cargada de un silencio ominoso mientras Sanathiel seguía de cerca los movimientos de Arcángel. Sus pasos eran ligeros, pero cada uno pesaba en su mente como un eco del pasado. Arcángel, antaño su hermano de armas, ahora se movía como un enemigo cauteloso, ajeno al lobo blanco que lo acechaba.
Para Sanathiel, este encuentro no era solo una cuestión de supervivencia; era un ajuste de cuentas que había esperado demasiado tiempo. Recordó los días en que luchaban juntos por ideales q