63. PROFECÍA
—Sé perfectamente lo que dice la profecía, pero lo haremos a mi modo.
La voz de Cade sonó firme, cargada de autoridad, y se filtró a través del auricular de un viejo teléfono fijo.
Uno real. Con cable.
No veía uno desde que era niña. Fue como una reliquia del pasado resucitada solo para esa conversación.
—Haz lo que quieras con él, pero ella es mía.
En ese momento, aquellas palabras carecían de sentido. Me sonaron distantes, casi banales, mientras el corazón me retumbaba en el pecho solo por te