89. SE SIENTE DIFERENTE
LYRA
El bar apestaba a sangre, sudor y miedo.
No me detuve a pensar, solo me aferré al brazo de Zayden mientras cargaba el cuerpo de Duncan antes de que la policía irrumpiera. El ruido de sirenas estaba cada vez más cerca, y aunque hubiera sido sencillo dejarlo ahí y que se lo llevaran, sabíamos que un juicio humano nunca podría contenerlo… ni darle el final que merecía.
Solo había un lugar en el que podíamos mantenerlo bajo control.
El templo.
El trayecto fue silencioso, pero no incómodo.
Zayd