92. EL FIN
La esfera rodó hasta golpear mi pie.
En ese instante lo supe.
No pensé. No analicé. No había tiempo para buscar respuestas.
Solo sabía lo que había leído, lo que intuía en lo más profundo de mi instinto: ese pequeño cristal permitía que un alma saliera de un cuerpo.
Era una apuesta desesperada… pero era todo lo que teníamos.
Si la usaba, podía perderlo todo.
Si no lo hacía, ya estaba perdido.
Me repetí una y otra vez que mi poder como Licán Pura sería suficiente para proteger mi propia alma.
Y