64. MAL PRESENTIMIENTO
Algo en el aire cambió.
No fue un sonido específico, ni un olor, ni siquiera una imagen clara... pero nuestros cuerpos lo supieron antes que nuestras mentes.
Todos lo sentimos. Lo vi en sus rostros.
Un escalofrío me recorrió la espalda como dedos helados reptando por la piel. El pecho se me tensó, una cuerda invisible se enredó bajo el esternón, y un nudo seco y ardiente se aferró a mis entrañas. La piel se me erizó.
No sabía por qué, pero lo supe: algo venía. Algo no estaba bien.
—¿De dónde vi