Si tuviera que describir a Peter en este instante, diría que es como una muralla imposible de demoler, escalar o rodear. Firme, inamovible. Su expresión es seria, cejas fruncidas, rostro bajo control absoluto. Un mafioso.
Pero lo que es en realidad se define en dos palabras: un pesado.
—Quizás no enloqueciste del todo, pequeña Roisin, pero vas por buen camino.
Tapa el contenedor de pintura y se agacha para quedar frente a mí.
—Ese niño va a necesitar de mí y de su abuelo. ¡El pobre niño no va a