Escuché los motores de las camionetas llegar y detenerse bruscamente frente a la mansión. El ruido rompió el silencio pesado de la madrugada y mi corazón dio un vuelco en el pecho. Me acerqué rápidamente a la ventana de mi habitación para asegurarme de que mi padre y Peter hubieran llegado a salvo.
Desde arriba puedo ver el patio frontal iluminado por las luces de los vehículos. Las puertas se abren casi al mismo tiempo y los hombres bajan con movimientos rápidos, tensos, como si todavía espera