Las palabras de Declan resonaron en mi mente como un eco lejano, golpeándome y poniéndome los pies en la tierra, recordándome la crudeza del mundo en el que vivíamos. Sentí un nudo en la garganta mientras luchaba por mantener la compostura frente a su mirada, llena de amor y preocupación.
Ahora tengo un padre que me ama, que cuida de mí y se preocupa por mi bienestar y mi protección.
—Lo prometo, papi. No saldré de la mansión mientras ustedes estén fuera. Haré todo lo posible para mantenerme se