—Ya tuviste tu tiempo de hablar. Ahora escúchame tú. Fuiste invitado a la boda después de que lo pediste.
Hago una pequeña pausa.
—Iván, después de todo, te considera. ¿Quién me asegura que no me vendiste a mis enemigos para sacarme del medio y que tu hermana pueda ocupar mi lugar? —Oh, sí. Se ve bastante enfadado—. Tú supones que mi interés es quedarme con toda esta organización. Yo estoy en el mismo derecho de sospechar que quieres que tu hermana ascienda y tú tomes una posición mejor que la d