Al entrar, lo primero que veo es una cabellera pelirroja… pero no es la de mi padre. Es la de mi hermano.
No lo pienso. Camino rápido, casi corriendo, y me lanzo a abrazarlo.
—Cariño, te extrañé tanto. ¿Cuándo llegaste? ¿Viste a Aiden? —Lo aturdo con preguntas, sin darle espacio a responder.
Su olor me golpea primero, familiar, cálido, como si nada hubiera cambiado. Sus brazos me rodean con la misma fuerza de siempre.
Nos separamos apenas y entonces el ruso y sus hermanos se acercan para saluda