Le dan lugar a los capitanes, a las autoridades de la organización y a los que lideran a los soldados. El murmullo crece, pasos controlados, miradas que pesan.
Después me presenta a un hombre rubio de cabello largo, joven, de una edad similar a la de Nikolai, unos cuantos años más que yo. Sus ojos verde jade son imposibles de no admirar, pero el rostro frío, sin rastro de emoción, perturba. No sonríe. No aparta la mirada. Solo observa, como si estuviera midiendo cuánto valgo dentro de todo esto