Una ovación recibió Isidora Kamus al terminar su recital. En la primera fila, Úrsula aplaudía de pie, emocionada hasta las lágrimas. En el escenario, la hermana de Alfonso saludaba a su público. Era hermosa, resplandecía; era una estrella.
Úrsula se las arregló para ir a saludarla al camarín y le llevó un ramo de flores, treinta y seis rosas rojas, un número de la suerte según una numeróloga que consultó una vez.
—Viniste sola, ¿no? —fue lo primero que le dijo Isidora tras saludarse.
—Alfonso