Acorralada, toda la vida de Úrsula pasó frente a sus ojos: su nacimiento, el nacimiento de Pedro, cuando aprendió a andar en bicicleta, cuando pisó un escenario y descubrió que lo suyo era su actuación, la abuela enseñándole a coser, su primera vez con un hombre... y la última también.
La última vez que estuvo entre los brazos de Kamus. ¿Quién diría que, en un trabajo tan vil, hallaría algo bueno al final?
—Lo lamento...
No lamentaba ser una espía, pocas opciones había tenido. Ella lamentaba de