—Es mejor que no hagas enojar a esa mujer, Mad —comentó Toro.
—La mantendré bien lejos de las hachas.
En los días que siguieron y luego de darle varias vueltas al asunto, Amalia se inscribió en el concurso para ser coronada reina de la siembra. En la prueba de pelar choclos no le fue muy bien, pero cortando leña resultó ser una maravilla. Las forzudas muchachas campiranas no fueron competencia para ella.
—¡Gané, Mad! No lo puedo creer.
—Yo no puedo creer que sigas entera. Ya veía que te cortab