El restaurante sensación de la ciudad estaba lleno, como cada noche. En una mesa en el segundo piso, dos parejas hablaban animadamente.
—Te lo digo en serio, Mad. Tuviste suerte de que esa loca te quitara a Anahí de encima. Ella y tú eran de mundos diferentes.
—Al, amor, no hablemos de eso —pidió Unavi—. Mejor cuéntennos qué tal estuvo su luna de miel.
Amalia empezó a contarles sobre los lugares que habían recorrido. Por primera vez desde que se conocieron, ella y Mad vivían sus vidas sin es