—¿Y en qué consiste esa fiesta? —preguntó Amalia.
Cuando escuchó a sus trabajadores hablando de una durante el almuerzo, no pudo evitar preguntarles.
—La fiesta de la siembra la hacemos cada año cuando empieza la temporada de cultivos —explicó Raúl, un muchacho espigado de profundos ojos pardos—. Es algo de viejos, para atraer la buena fortuna y que el clima sea favorable y así tener una buena cosecha. Comida, alcohol y baile, eso es lo que me gusta a mí.
—También se hacen más cosas —empezó