Elegirse no fue un acto heroico.
No hubo música interna, ni una frase definitiva que lo ordenara todo. No fue un momento exacto en el tiempo. Fue una acumulación de gestos pequeños que, vistos en retrospectiva, formaban una decisión clara.
Adriana lo entendió una mañana cualquiera, mientras preparaba café en silencio. No estaba pensando en el pasado ni proyectando el futuro. Estaba simplemente allí, observando cómo el vapor subía lento desde la taza, cómo la luz entraba por la ventana sin ped