Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes se deslizaron con una normalidad engañosa.
En la ciudad, el miedo comenzó a transformarse en costumbre. La gente había aprendido a pronunciar la palabra “asesino” en voz baja, pero empezaba a hacerlo con menos frecuencia. Las portadas ya no abrían con cuerpos encontrados, sino con economía, fútbol, escándalos políticos. La ausencia de sangre nueva se sentía como alivio. Para la policía, era desconcertante. Para Carlos Serrano, e






