Damián estaba en su habitación del hotel, mirando por la ventana las luces de la fortaleza Lycan a lo lejos. Había entendido las circunstancias en las que se encontraba con Aynara. Lo había aceptado. O al menos, estaba tratando de hacerlo.
Decidió quedarse.
No volvería a la manada. No todavía. Quería quedarse cerca, verla de lejos. Al menos así intentaría demostrar que de verdad estaba arrepentido. Y lo más importante: quería cuidarla de los Lycan.
Estaba convencido de que eran demasiado peligr