Las dos se miraron fijamente, la tensión cortando el aire como un cuchillo.
Tarian se llevó una mano a la sien, masajeándose.
—Es increíble —murmuró—. Parecen dos niñas peleándose por un juguete.
—No es un juguete —dijeron Elena y Milka al unísono.
Se miraron, sorprendidas de haber hablado al mismo tiempo, y volvieron a apartar la vista.
Aynara, que había estado observando la escena con una mezcla de diversión y cansancio, intervino finalmente.
—Chicas —dijo, su voz suave pero firme—. Estoy bie