Entro a la ducha para quitarme el perfume que arrastré de ese bar.
Barato, sin elegancia y sin clase alguna.
Pero ella... llega a mi cabeza.
Me imagino que es el tipo de mujer que no cualquiera tiene el lujo de poseer.
Qué interesante.
Tanto me abruma recordarla que jode respirar.
Ella no merece estar en mi cabeza, es solo una mujer más, no es especial.
El agua me empapa y el vapor sube.
Me recuesto en la amplia cama, mirando el techo, pero me ahogan mis propios pensamientos.
La idea de verla s