Yo soy su hijo.
Me despierto abrumada, me duele mucho la cabeza y me siento húmeda. Levanto las sábanas para darme cuenta de la mancha roja sobre ellas, había llegado mi periodo.
—Mierda, mierda—el dolor no tarda en aparecer y trato de buscar compresas, pero no hay.
—Genial, esto era lo que me faltaba—los cólicos se vuelven más dolorosos e intensos y respiro profundo, pero de nada vale.
El dolor me abruma, quiero acostarme, pero necesito llevar esto rápido a la lavadora. Me avergonzaré si alguien ve esta ma