—Tienes que alejarlo de mí. O terminará muerto. No sé para qué le dijiste que Sol cumplía años y mucho menos... que íbamos a cenar. Aun sabiéndolo, no me dejaste ir, y peor, me obligaste a quedarme con esa mujer casi toda la noche—mi padrino escucha en silencio mientras le reclamo.
Solo recordar toda la mierda que soltó Marco durante el almuerzo me acelera el corazón. El estrés me sube y me baja como una maldita montaña rusa.
—Es irónico, hijo —dice con calma—. Gracias, Virginia —toma un sorbo