Todo fue tan mágico.
Dante dormía sobre mis piernas mientras yo acariciaba su cabello.
"Este hombre sabe exactamente qué hacer para convencerme", pensé.
Sabía que iba a arrepentirme de perdonarlo, pero ya no podía huir de él.
Quisiera correr, escaparme de sus garras, pero no hay una sola forma en la que él me deje libre.
Se estira, abre los ojos y me sonríe dulcemente. Me inclino y él me besa.
—Vamos al agua —dice, levantándose mientras me toma por los brazos.
—No... —río, pero él me carga en s