Despierto y estiro los brazos. Busco a Dante sobre la cama, pero no está.
Suspiro y me levanto.
Después de alistarme para bajar a desayunar, veo en la cocina un pastel pequeño, un globo con mi nombre y muchas flores.
Me acerco lentamente y noto una nota:
"Feliz cumpleaños. Enciende la vela y pide un deseo"
No dice nada más.
Me siento en el taburete y el teléfono vibra con una notificación de mensaje de texto. Es de él:
"Estoy trabajando. Le di el día libre a Virginia. Come bien, te dejé algo en