—Solo quiero saber una cosa... ¿Te acostaste con alguien?—fue lo único que respondió. Mis ojos la miran con firmeza, y ella no se inmuta.
Un mesero nos sirvió champán, y su brazo cortó un poco nuestras visiones.
—¿Algo más, señor?—me pregunta.
—Puedes retirarte—le dije, seco.
—Sol, ¿por qué insistes tanto?—
—Dante... Solo dame una maldita respuesta—dice con los dientes apretados.
Agarro la copa y me la tomo completamente. Definitivamente necesitaba algo más fuerte que solo champán.
—Sí...—respo