No pegué un ojo en toda la noche y terminé despertando al mediodía.
—Virginia... —ella me sonríe.
—¿Cómo está, señorita?—
Me duele la cabeza y tengo muchísima sed. Además de no haber dormido, lloré.
Lloré mares de lágrimas. Me ardía el corazón y el cerebro parecía exprimirse cada vez que recordaba que él... tocó a otra mujer.
Hace tan solo unas horas, él y yo tuvimos una noche íntima, una que parecía inolvidable. Y pese a que me ofrecí, pese a que estaba dispuesta a que me hiciera suya... prefi