—Mierda... Sol, no podré ir por ti. Tengo demasiado trabajo, pero mis hombres te pasarán a recoger, además de los que ya están allá contigo. —
—No tienes que preocuparte. Estoy bien —refunfuño.
—Sol, no quiero dejarte sola ni un segundo. Ya tienes cuatro meses y siento que tu energía ha disminuido...—
—Eso es porque nuestra hija está creciendo más y demanda mucha energía —me río al teléfono.
—¿Cómo puedes estar tan tranquila y buscar una respuesta para todo? —le pregunto.
—Porque tú te has vuel