Volví a casa en la madrugada. Pensé que tardaría más, pero el camino de regreso fue más corto de lo esperado. Al entrar, fui directo a la cocina; tenía mucha sed. Justo cuando tomé el vaso, Sol iba saliendo.
—¿Por qué estás despierta a esta hora? —pregunté.
—No tenía sueño. Dormí mucho... Pero ya me voy —dijo, caminando hacia la salida.
Cuando pasó por mi lado, la detuve del brazo.
—Tenemos que hablar—
—¿Hablar?—
—Sí. Vamos a la oficina —tragó seco.
Me siguió en silencio. Caminó detrás de mí co