Nunca imaginé que ver a Sol en un vestido de novia, caminando hacia mí, me iba a emocionar tanto. Odiaba la idea de comprometerme con alguien; solo imaginarlo me daba asco. Incluso tener hijos era una maldición para mí.
Hasta que conocí a Sol. Ella cambió todo en mi vida. Se metió tan dentro de mi alma que me resulta imposible volver a ser como antes, o ver la vida como la veía entonces: todo girando en torno al dinero y al placer, con mis intereses como única prioridad.
Ahora la tengo a ella.