Cadenas.
Sol movió la cabeza de un lado a otro, empezando a despertar. Un fuerte dolor la atacó como un rayo, haciéndola abrir los ojos de golpe al volver a la realidad.
Se tocó el vientre, llorando desesperadamente.
—N-no, no, no... —Las manos le temblaban y, al jalar su pie izquierdo, sintió que lo tenía atado.
Se quitó la manta y vio la cadena en su tobillo.
—¿Q-qué es esto...? —murmuró aterrada.
Intentó mover el pie varias veces para deshacerse de ella, pero no lo lograba.
—¡Este maldito loco! —grit