Llevo tres días encerrada en esta habitación. Dante me alimenta, y si no es él, Virginia me trae todo lo que necesito: libros, antojos, y lo que sea que se me ocurra.
No hablamos mucho. Después de que Dante le dijo que usé su teléfono para intentar escaparme, ella me evita un poco, así que me siento sola y culpable.
Lloro a cada segundo. Me siento prisionera aquí. Me levanto para estirar las piernas.
¿De veras estoy atada a la cama?
Pensarlo me irrita aún más.
Dante entra en la habitación rápid