—Hey —me detengo en el marco de la puerta del estudio con los brazos cruzados. Sol voltea hacia mí.
Lleva una ramera corta y pantalones holgados. Su vientre se ve redondo y pequeño.
Me sonríe al levantarse, y se retuerce un poco como si le incomodara la espalda. Frunzo el ceño. Se acerca a mí y se deja caer en mis brazos, exhausta.
—Te voy a cambiar ese puto banco por una silla con respaldo —le digo, abrazándola mientras dejo besos sobre su cabeza.
—No, es que luego no podré trabajar bien. —
—S