A escondidas.
Desde mi última conversación con Sol, la he evitado por completo.
Como mi cabeza se ha vuelto un desastre, prefiero apaciguar el fuego de la ira contenida.
Incluso pensé en llevármela lejos... pero sería estúpido.
Había dado mi palabra, y el orgullo camina de su mano.
Hoy es una noche en que llego tarde a casa. Me he mantenido en estos días texteándole que no prepare nada para mí.
Pero con una amenaza clara: que debía comer y que me daría cuenta si no lo hacía.
Entro a la biblioteca al ve