Cuelga la llamada y vuelve a marcar otro número, ya que lo escucho hablar otra vez.
—Anda y búscame a la stripper pelirroja— ni siquiera la llamó por su nombre...
Mi corazón latía con fuerza, qué imbécil es.
Con qué descaro se atrevía a buscar otra mujer... cuando anoche estuvo tan cerca de...
Olvídalo. Es un ser miserable, no merece menos.
Pero el tiempo seguía pasando. Tenía mucha hambre y sed, y él seguía clavado en la habitación.
"Sal de esta habitación un momento...Por favor."
La pu