Kael hizo una pausa, con su mirada fija en Cloe.
—No la dejó desayunar porque alguien intentó envenenar su comida. En ese plato pusieron plata fundida, un veneno para nosotros. Si fueron capaces de hacer eso con el plato de mi Alfa, ¿cree que no harían algo igual o peor para dañarla a usted?
Las palabras golpearon a Cloe como un mazo. Tragó grueso, mientras un recuerdo surgía en su mente: la pulsera de plata que llevaba aquel día había desaparecido después de que Xiomara la tocara. Una oleada