Elyria alzó la vista justo a tiempo para verlo correr. Agradeció internamente, porque sabía que en ese momento no tenía fuerzas para detenerlo si decidía atacar otra vez.
Estaba exhausta, destrozada emocionalmente. Pero por ahora… Gregor seguía vivo.
Y eso, por un instante fugaz, fue suficiente.
Ella solo fue consciente hasta que su cuerpo se desplomó sobre el de Gregor. El contacto con su calor la ancló unos segundos a la realidad, pero su vista pronto se nubló, como si una cortina de sombra